¿Te han dicho que no cargues tanto a tu bebé porque se va a embracilar?

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Antes de ser madre, durante mi embarazo y en los primeros meses después del nacimiento de mi hijo, la mayoría de mis ideas relacionadas a la crianza estaban basadas en lo que observé desde pequeña. Para mí, al igual que para gran parte de la sociedad, lo "normal" era que un bebé estuviera en su cuna, carriola, sillita, corral, cama, etc. Y los brazos y el contacto se debían limitar.

Yo ni siquiera me ponía a cuestionar si eso era lo mejor para mi bebé, o si había otras "alternativas". Incluso creía que era bueno que así fueran las cosas porque siempre había escuchado que cargar mucho a un bebé lo iba a "embracilar", mal acostumbrar y después no me lo podría "quitar de encima". Era muy común que mis oídos escucharan frases como "no lo cargues tanto porque se va a embracilar y no te dejará hacer nada", "no pasa nada si no lo cargas, déjalo llorar, eso le hará bien en sus pulmones", "¿cuándo lo vas a mandar a dormir solo en su habitación?" y muchas otras, todas encaminadas a la "separación madre-bebé".

A estas alturas de mi vida, con un hijo de 2 años y medio, al que comencé a portear a los 4 meses de nacido, habiendo estudiado para ser asesora de porteo y lactancia y en proceso para ser educadora de masaje infantil, es un poco difícil para mí el comprender cómo era posible que mi instinto materno estuviera tan "confundido" llegando al grado de creer que mi bebé estaría mejor acostado en una superficie y sin contacto cercano conmigo. Ahora entiendo que la razón de eso es el poder tan fuerte que tiene el marketing, lo que observamos desde pequeños a nuestro alrededor, la sociedad moderna, las opiniones de otros, el ejemplo de nuestros familiares, vecinos, etc.

Cuando en un cierto momento de tu vida, te das cuenta que estás embarazada, lo anuncias a la familia y amigos, todo mundo empieza a opinar y preguntar "ya compraste la cuna, carriola, sillita, andador, corral, cojín para que se siente” y una serie de artículos que mantienen al bebé fuera del cuerpo de su madre. Así me sucedió a mí, y estando embarazada comencé en esa "carrera" tan común de comprar todo objeto supuestamente útil, necesario y práctico. Me armé de todo el equipo completo.

En esa "carrera" para irme preparando para el nacimiento de mi hijo, nunca hubo nada pensado en cómo tener a mi bebé cerca, nunca pasó por mi cabeza la idea de que mi bebé necesitaría "contacto cercano y continuo". Todo iba enfocado a qué ropa usaría, cuál era la mejor carriola, qué objetos me harían la vida de madre más práctica, cómoda y fácil de sobrellevar. Nunca pasó por mi cabeza algo enfocado a "las necesidades reales" de mi bebé, las necesidades naturales y propias de nuestra especie mamífera. Todo iba enfocado a las necesidades "moldeadas" por la sociedad moderna, las que el marketing te hace creer que son las "reales".

Nunca había escuchado sobre porteo, colecho, masaje infantil, exterogestación, etc. Esta situación es algo muy común, más bien creo que es la "regla". Pocas personas tienen conocimiento sobre la importancia del contacto desde el nacimiento. A pocas personas les llega esta información, pocas personas observan una crianza en la que lo importante son las necesidades naturales y propias de nuestra especie: contacto, lactancia materna, colecho, porteo, etc. Pocas personas saben y creen que el "hábitat" de un bebé es el cuerpo de su madre.

Ahora sé y estoy convencida de que el contacto cercano y continuo con nuestros bebés desde el primer minuto de vida fuera del vientre materno, y continuado más allá de que nuestros hijos son bebés, es el regalo más bello que les podemos dar. El contacto continuo le brinda al bebé el ambiente idóneo para un desarrollo físico y emocional óptimo, esto lo expresan profesionales de diferentes áreas. Les comparto algunas citas de algunos de ellos:

Nohemi Hervada (asesora de porteo y lactancia, monitora de masaje infantil, experta en temas de crianza): “Un recién nacido ahora tiene las mismas necesidades y expectativas que uno nacido hace 2000 años, naciera en Asia, en África o en América. Todos han necesitado, necesitan y seguirán necesitando un contacto continuo con su cuidador principal no solo para completar su desarrollo, sino para asegurar su supervivencia”.
Extraído de http://mimosytetablog.com/porteo/

Elena López (asesora de porteo, educadora de masaje infantil, reflexóloga): “El contacto permite el desarrollo óptimo de tu bebé tanto física como intelectual y emocionalmente. Cuando algo afecta a tu peque, el contacto será la mejor medicina. Vale colechar, vale sentarse con él sentado en el regazo y, por supuesto, vale portear”.
Extraído de http://blog.monitosyrisas.com/salud-por-contacto/

Dr. Nils Bergman (especialista en Neurociencia Perinatal, es uno de los fundadores del Cuidado Madre Canguro, promotor del contacto piel con piel entre madre y recién nacido): “Todos los bebés deberían estar en contacto piel a piel con sus madres (¡o padres!) Desde el nacimiento en adelante. Especialmente los bebés prematuros.” “El cuerpo de la madre es la mejor maquina jamás inventada: aporta nutrición, temperatura, glucosa, desarrollo cerebral, optimismo y salud con el mínimo coste.” “Nada de lo que hace el bebé tiene sentido lejos del cuerpo de su madre”
Extraído de http://www.pepajcalero.com/nils-bergman-defensor-del-contacto-bebes-y-madres/

Richard Restak (Neurólogo): "El contacto resulta que es tan necesario para el desarrollo normal de los bebés como el alimento y el oxígeno. La madre abre sus brazos al bebé, lo abraza, y una serie de procesos psicobiológicos se logran armónicamente”. (Walsh, Biosociología, 62)

Jean Liedloff (autora del libro El Concepto del Continuum):
"El periodo inmediato al nacimiento es la etapa más importante de la vida fuera del cuerpo materno. Aquello con lo que un bebé se encuentre será lo que sentirá que la naturaleza de la vida es. Cada impresión recibida después de aquel periodo solo podrá matizar, en mayor o menor grado, la primera impresión recibida cuando no tenía ninguna información previa sobre el mundo exterior. Sus expectativas son las más inflexibles que jamás tendrá. El cambio que experimenta al abandonar la completa hospitalidad del útero es enorme, pero, como ya hemos visto, llega preparado para dar el gran salto del útero a su lugar: los brazos de su madre" (Liedloff, El Concepto del Continuum, 61)

Vanina Schoijett (Puericultora especialista en lactancia y crianza): “Al igual que sucede con otras especies, los seres humanos nacemos inmaduros -incluso habiendo cumplido las 40 semanas de gestación- y necesitamos que durante los primeros 9 a 12 meses de existencia fuera del útero materno, nuestra vida se mantenga bastante similar a cuando estábamos dentro de éste. Eso significa: alimento permanente y a demanda del bebé, y contacto físico permanente, lo más parecido posible al que recibía mediante los límites naturales que ponía el útero al rodear su cuerpo completamente. Hay una necesidad biológica de permanecer en ese “continuum” y de permitir que esa relación simbiótica que se genera entre mamá y bebé fluya para resguardar el adecuado desarrollo físico, emocional y psicológico de la cría humana”.
Extraído de https://www.facebook.com/duermetehannibal/?fref=ts

Dra. Ibone Olza
(Psiquiatra, Consultora en salud mental perinatal): “Durante las primeras semanas y meses de vida todos los bebés necesitan ese contacto estrecho con la madre, se está construyendo el vínculo que sostendrá todo el desarrollo posterior... Todo ese contacto piel con piel y esa interacción tan cercana supone un estímulo muy poderoso para el cerebro del bebé”.
Extraído de https://iboneolza.wordpress.com/2012/08/02/dar-el-biberon-como-si-fuera-el-pecho/

Elizabeth Antunovic (Fundadora de los portabebés Boba): “Las bases más importantes para la supervivencia y el desarrollo saludable están en el contacto. Cuando pueden estar unidos a sus madres los bebés reciben la presencia amorosa continua y el contacto de forma automática. Todas las madres de mamíferos parecen saber que sus hijos necesitan ser tocados por instinto. El bebé se asegura que todo está bien en gran medida a través de los mensajes que recibe a través de su piel. Cuando un recién nacido es llevado en los brazos de su madre se le maximiza la oportunidad de alegría, felicidad y otras emociones positivas. Esto influye en la salud mental de por vida”.
Extraído de http://www.kangura.com/la-exterogestacion-y-la-necesidad-de-ser-llevado.html?sl=ES

Ahora mi hijo tiene 2 años y medio. Es un niño juguetón, activo, le gusta explorar lo que hay a su alrededor, le gusta correr, es amoroso, cariñoso, y aún hay muchos momentos en que me pide ir en brazos y yo con mucho gusto y amor lo porteo, y aun colechamos. Quiero disfrutar al máximo y sacarle todo el provecho a esta etapa que sé que muy pronto terminará, cada vez veo más cercano el día en que mi niño ya no me pida que lo cargue y que quiera dormir en su propia habitación, pero eso no significa que no habrá otras formas de contacto. El contacto seguirá con abrazos, besos, cariños, masaje, etc., porque el contacto es primordial durante toda la vida.

Deseo que cada vez más padres se enteren de esto, que este tipo de información llegue a ellos, que confíen en su instinto, que tengan a sus bebés cerquita, que no se dejen llevar por opiniones de los demás, que confíen en ellos mismos y que no tengan temor de cargar a sus bebés cuando ellos lo pidan. Confío en que esto sea cada vez más común en nuestra sociedad moderna, porque esto no es algo nuevo, no es una moda. Llevar a nuestros bebés cerca, porteados, colechando, amamantándolos, dándoles masaje, son formas de criar a nuestros hijos basadas en lo natural, nuestra especie humana ha tenido esto por millones de años, así hemos sobrevivido, y fue solo a partir de la edad contemporánea que se fue dejando de lado. Regresemos a nuestras raíces, demos a nuestros hijos todo el contacto que necesitan.

Mayra Padilla
Asesora de Lactancia por Edulacta, Asesora de Porteo certificada por De Monitos y Risas y Educadora de Masaje Infantil certificada por la International Association of Infant Massage

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