Mi historia de lactancia Parte 1

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Es la primera vez que comparto mi historia de lactancia, y he decidido participar con ella en el Carnaval Bloguero de celebración del Día Mundial de la Lactancia Materna (#dialactancia), organizado por Sheyla Gómez (http://www.elalmaylalactanciaaldescubierto.es/semana-mundial-de-la-lactancia-materna-2015-carnaval-bloguero/)




Mi historia de lactancia 1ª Parte

Hoy me dirijo a todas esas madres, que por algún motivo, no pudieron llevar una lactancia materna tal como les hubiera gustado: una lactancia "normal", entendiéndola como aquella en la que el bebé se alimenta directamente del pecho recibiendo exclusivamente leche materna.

Les platico mi historia. Desde que estaba embarazada, no sé exactamente cómo ni por qué, decidí que quería amamantar a mi bebé. Digo que no sé cómo ni por qué, ya que yo, en mis 32 años que tenía en ese momento, había escuchado muy poco sobre amamantar, y mucho menos había visto a alguna madre hacerlo, nadie en mi familia cercana amamantó. Así que ese deseo de amamantar brotó de mí casi por instinto, aunque creo que también tuvo mucho que ver que llevo una dieta vegetariana con alimentos en su mayoría sin procesar, y veía el amamantar como el perfecto inicio de una alimentación natural para mi bebé.

A pesar de que quería amamantar, no sabía la importancia que tenía el informarse desde el embarazo. No leí ningún libro sobre ese tema, y solo fui a una charla muy breve al hospital en el que nació mi bebé, estando aún embarazada. Creí que eso era suficiente, pensé que mi bebé nacería, lo pondría en mi pecho y eso sería todo. No sabía nada de amamantar a libre demanda, reconocer los signos de hambre del bebé, crisis de crecimiento, posiciones, etc., etc. Vaya que no sabía nada del tema.

Llegó el día tan esperado, un 21 de septiembre del 2013 nació mi hijo Harí. Tuve un parto vaginal, llegué al hospital a las 3pm, me inyectaron pitocina y a las 10pm nació mi bebé, sano. Yo había pedido que al nacer colocaran a mi bebé sobre mí, y así lo hicieron, me lo entregaron, lo tuve unos minutos conmigo, se prendió al pecho y creí que todo marchaba bien.

Ya estando en mi habitación, en cuanto me entregaron a mi bebé, lo amamanté. Y así lo hice todo el tiempo que estuvimos en el hospital. Lo ponía al pecho cada vez que me parecía que tenía hambre. Así fueron el primer y segundo día de mi estancia, pero al tercer día, que era cuando nos darían de alta, una enfermera entró a la habitación y me dijo que mi bebé aun no desechaba el meconio, y si no lo hacía antes de la hora en que deberíamos salir, no lo dejarían ir, yo podría irme pero él no. Me dijeron que tenía una hora para tratar de amamantarlo, y si después de esa hora él no desechaba el meconio no habría otra opción más que darle fórmula.

No podía creer que eso estuviera pasando, no entendía qué sucedía, en el hospital nadie me decía nada, nadie me ayudaba a ver qué sucedía. Pasó la hora que me dieron como límite y mi bebé no desechó el meconio. Entró la enfermera con un biberón de fórmula para dársela delante de mí. Recuerdo que mientras lo hacía, lloré desconsolada, no entendía nada, no sabía qué pasaba con mis pechos que no le daban leche a mi bebé. Después de ese biberón, mi bebé desechó el meconio y nos dejaron ir a casa, no sin antes decirme que debía seguirle dando fórmula, incluso me regalaron una bolsa con botes de fórmula. Les pregunté qué debía hacer si yo quería darle pecho, solo dijeron "ofrézcale el pecho y luego un biberón con 2.5oz de fórmula cada 3 horas", y así, estando en casa, seguí esas indicaciones.

Pero yo no me sentía feliz con eso. Los primeros días después del parto, recuerdo que lloraba en la regadera, veía mis pechos y sentía coraje y dolor porque no producían leche suficiente. Así que al 5º. día después del parto, saqué un legajo que me dieron en la charla a la que acudí, y encontré una lista con datos de grupos de apoyo y de varias IBCLC. Como me encontraba en otro país, con otro idioma, decidí enfocarme a buscar datos de personas con nombres latinos con la esperanza de que hablaran español, y encontré solo uno. Le llame de inmediato, era una IBCLC mexicana, ella me dijo que era urgente que me consultara y al día siguiente fue a verme, no sin antes pedirme que rentara una bomba de grado hospitalario. Y así comenzó un largo y difícil camino.

Continuará….mañana podrán ver la segunda parte.